Género y diversidad: se trata
entonces de cómo enfocamos la cuestión de lo igual y lo distinto en las
escuelas.
También se busca:
- Comprender y diferenciar conceptos claves en relación al género y la diversidad sexual.
- Conocer cómo aborda estos temas los materiales del Programa ESI.
- Reconocer la preceptiva de género
El género era y es, ante todo, un modo de
clasificación. Por ejemplo: cuando decimos que tal música es de un género
específico, o cuando hablamos de géneros literarios, o que tal película es del
género de terror, estamos diciendo que hay un modo de clasificar las cosas, y
por lo tanto, si las clasificamos, es porque estamos designando una diferencia.
Género, es
entonces, un sistema y un modo de clasificación de las diferencias.
Equidad de
género
El concepto de
equidad de género es una invitación a mirar nuestras relaciones y acciones,
reconociendo que históricamente las mujeres fueron discriminadas y/o no
reconocidas en pie de igualdad en relación a los varones, y que nuestras
acciones deben apuntar a tratar de disminuir esas inequidades.
Y así es como se reproducen diversos modelos de ser varón y
de ser mujer, que se basan en estereotipos, es decir, en imágenes prefijadas, a
veces caricaturizadas, muy simplificadas de lo que debería ser un varón y lo
que debería ser una mujer.
Trabajar por la equidad de género quiere decir
hacer que esas ideas, posiciones sociales, roles en la sociedad sean cada vez
más igualitarias, sobre todo en las relaciones varón-mujer.
¿Cómo aparece el
reconocimiento de género en la ESI y en la propuesta curricular que hacemos en
los Cuadernos de ESI?
Respetar la
diversidad
Se trata de una experiencia educativa
novedosa, que busca generar un espacio más amigable para personas trans, que
posibilite retomar y continuar sus estudios. Recientemente, la revista del
Ministerio de la Educación, “El Monitor” publicó una nota que cuenta esta
experiencia pedagógico-institucional con mayor detalle.
Es importante distinguir
los siguientes conceptos:
¿Qué es la
orientación sexual? Se trata de la atracción emocional, sexual y
afectiva que sentimos por otras personas. Las personas heterosexuales son
aquéllas que se sienten atraídas por personas de sexo diferente al propio. Las
personas lesbianas y gays se sienten atraídas por personas de su mismo sexo (se
llama lesbianas a las mujeres que se sienten atraídas a otras mujeres y gays a
los varones que se sienten atraídos por otros varones), las personas bisexuales
sienten atracción por personas de uno u otro sexo.
¿Y la identidad de género? la identidad de género
tiene que ver con la vivencia interna e individual del género tal como cada
persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al
momento de nacimiento. Se denomina personas trans a quienes tienen una
identidad de género que no coincide con el sexo biológico asignado en el
nacimiento.
Es posible considerar a la escuela como una
institución social estrechamente involucrada en la producción y reproducción
del imaginario social genérico; y a la sexualidad, como el terreno político por
excelencia donde se disputan los sentidos en torno a qué un hombre o una mujer
sean o deban ser, legitimando unos modos de existencia en detrimento de otros.
Nos proponemos aquí reflexionar acerca de la construcción de identidades
genéricas, presentando una articulación posible entre las nociones de
"sexo" y "género" desde la teoría feminista y señalando
alguna inquietud sobre el papel que juega la escuela en la re-creación de estas
identidades.
Esto interpela a la escuela en tanto
institución productora y reproductora de un discurso pedagógico que reconoce ciertos
"tipos" de sujetos en detrimento de otros. Por ello, la escuela tiene
gran importancia en la reproducción del orden existente o en la producción de
alternativas posibles en general, y en lo que hace a identidades sexuales en
particular. Tanto la educación informal (familia) como la educación formal
(escuela) están absolutamente implicadas, sistemáticamente en cada una de sus
reiteraciones, en la configuración de aquello que será reconocido como
aceptable o inaceptable, "normal" o "patológico". La
propuesta de desnaturalizar la identidad sexual, de no tomar como un dato
"natural" el dimorfismo sexual, implica la renuncia a la
reivindicación de la normalidad (sin el suelo discursivo que la invocación a la
naturaleza proporciona, el binomio normal/patológico pierde su fuerza), y el
compromiso de "radicalizar" la vida democrática, generando reconocimiento
para esas experiencias y malestares que aún no tienen nombre pero que existen y
son reales.
Tal vez,
flexibilizar los límites, tensar la democracia y ponerla a prueba sean
prácticas posibles de generar cuando la escuela se transforma en una comunidad
de indagación; es decir, en una práctica social que se autogenera con la
participación de todos/as sus miembros, donde los/as participantes examinan sus
propias ideas y las ajenas, mediante la escucha y la cooperación.
Que la escuela
se convierta en una comunidad de indagación, supone que la escuela es capaz de
crear las condiciones de posibilidad para que emerjan y entren en juego las
diversas formas de existir, las diversas formas de búsqueda personal y social.
Finalmente, se trata de apostar por una comunidad educativa más inclusiva que
expulsiva.
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