miércoles, 15 de junio de 2016

ESI, Familias, Escuela y Comunidad

                                
 Buenos días, buenas tardes, buenas noches… ¿Cómo están?

Queremos comenzar este tema, explicando que la  Ley  de  ESI  en  su  artículo  9  reconoce  el derecho de  las  familias a estar  informadas y  a  participar en  espacios  de  formación  e  información  sobre  los aspectos implicados en la ESI, sobre la maduración y el crecimiento afectivo-sexual de los/as niños/as y adolescentes, buscando con todo ello un vínculo más cercano entre escuelas y familias.
 También, queríamos dejar en claro, que según esta ley, la escuela no debe pedir autorización a las familias para trabajar desde la ESI, puesto que es un derecho de los niños, niñas y adolescentes que no requiere autorizaciones, antes bien, nos obliga como docentes a implementarla.
Es  necesario para  la  escuela  pensar  su  vínculo  con  el  contexto,  con  la comunidad, problematizar cómo las familias y las instituciones educativas han jugado y juegan un rol clave en la crianza de los niños y niñas, en el acompañamiento conjunto  de la trayectoria de los y las jóvenes, de la construcción de ciudadanía  que  se  genera,  como es vivido por nuestros/as estudiantes, etc.
  Pero  no  estamos  hablando  aquí  sólo  de  la  relación  familias-escuela.  Queremos reflexionar también sobre los “tipos” de familias en los que estamos pensando. Por ello primero queremos hacernos la siguiente pregunta:        
 ¿De qué hablamos cuando hablamos de familia/s?
Hablar de familias, es hablar de diversidad pero también de historia:
Las familias van cambiando así como se modifican las pautas culturales  e históricas de  la  sociedad. Hoy, tendemos a “normalizarla”, o idealizarla según un modelo de familia de papá, mamá y 2 hijos/as,   que parece o parecía ser el más “natural”, el “tipo” o “típico”. ¿Y si pensamos que  ese modelo  un  invento  relativamente  reciente,  propio  de  la  organización socioeconómica  del  siglo  XX? 
Los/las docentes también han ido construyendo un saber pedagógico, en diferentes instancias:
Al  realizar  actividades  didácticas  donde  los  chicos  y  chicas  se  ponen  a  bucear  en  las historias  de  la  familia,  o  cuando  se  realizan  proyectos  pedagógicos  que  vinculan  a los/as  niños/as  con  los  “abuelos/as”,  entre  otras  actividades.  Allí  niños,  niñas  y docentes  descubrimos  que  las  familias,  hace  muchos  años,  y/o  en  otros  contextos, estaban  conformadas  y  organizadas  de  otra  manera.  La  diversidad  está  presente, aunque  a  veces  nos  cuesta  reconocerla,  nombrarla, valorarla y  ubicar  nuestra  propia experiencia de familia como una experiencia también diversa.
 El problema no está en esta forma de organización familiar sino cuando esta forma se  convierte en la única válida, en la medida para valorar otros tipos de familias o para “admitir” o “tolerar” la diversidad, porque no queda otra. Y se invisibilizan, por medio de  ese  “modelo”  ,  algunas  asignaciones  de  roles  predeterminados  –e inequitativos- para la mujer y para el varón.
Cuando  se  habla  de  familias,  frecuentemente  aparece  una  preocupación  sobre  su “degradación”, sobre “la pérdida de sus valores”, o la idea de sentido común de que hay una “crisis” de la familia, en lugar de cambios y transformaciones. Lo cierto es que las formas de organización de las familias van cambiando, es un fenómeno histórico y cultural.
Les  proponemos  leer  una  definición  de  familia  que  explica  Elizabeth  Jelin,  una antropóloga que investiga sobre la/s familia/s y el Estado en nuestro país
 “Es la institución social que regula, canaliza y confiere significado social y cultural a estas dos necesidades” (Jelin, 1998: 15).
 Cuando habla de  esas  necesidades  se  está  refiriendo  a  la sexualidad y  a la procreación.  En  cada sociedad, los  grupos  y  las  comunidades  fueron  construyendo  modos  de  ordenar  esos dos aspectos de la vida humana, y para ello aparecen distintos modelos organizativos, es  decir,  distintos  modos  de  organizar  las familias.
La definición de familia se completa con una dimensión no menos importante: “ La Convivencia”,  quiere decir que las familias constituyen un ámbito para estar juntos de una manera determinada, para el cuidado mutuo,  donde  se  generan  relaciones  cara  a  cara,  y  se  comparte  eso  que  se  llama intimidad. 
La  convivencia  no  implica  de  por  sí  compartir  una  misma  casa  todos  los días.  Una  familia  puede  considerarse  como  tal  y  sus  miembros  no  convivir  de  modo estable en el mismo lugar, todo el tiempo. Convivencia es tomado aquí como un grado específico de intimidad, de cercanía, de “familiaridad” que la hace diferente a otro tipo de  organización  social,  porque  genera  unos lazos  afectivos específicos,  que  son distintos de, por ejemplo, los que están presentes en otro tipo de vínculo social como la amistad.
Cuando  hablamos  de  familia  no  nos  estamos  refiriendo  a  un  vínculo  necesariamente biológico  o  legal.  Nos  referimos  a  vínculos  de  cuidado,  atención  y  afecto  en  el  que crecen  y  se  desarrollan  todas  las  personas  independientemente  de  la  orientación sexual o la identidad de género de sus integrantes.
Existen  distintas  configuraciones  familiares. Cada  familia  es  particular  y  distinta  a  su modo.  Lo  importante  es  que  todas  sean  pensadas  como  un  espacio  de  amor, contención  y  aprendizaje  para  sus  miembros.  Nuestra  expectativa  es  la  de  formar familias democráticas sin autoritarismos ni violencia. Espacios centrados en el cariño y el cuidado donde se privilegien el diálogo, los deseos y la contención.
  Consideramos que reconocer la diversidad de familias, por parte de las escuelas, y de  los/as  docentes,  como  profesionales  de  la  educación,  es  un  deber  y  una  tarea  a construir,  fundamentado  en  que  las  familias  son  una  configuración  histórica.
Pero  además  tenemos  un  deber ético:  reconocer  que  todas  las  familias  deben  ser consideradas como esos espacios y relaciones sociales donde se regula, y se organiza la procreación, la sexualidad, la convivencia, es decir, donde se produce y se comunica (o debería comunicarse) también el afecto, ese afecto que le brinda la abuela al niño de 4 años recién llegado al Jardín, el de los dos papás a su hijo recién adoptado que va al Nivel Primario; esa joven que vive con sus tíos/as a los que ella en realidad llama papá y mamá.

Familias y escuela una relación a construir
  Podemos  pensar  la  relación  entre  las  familias  y  las  escuelas  desde  dos  posibles analogías: un muro que no permite la comunicación, y un puente que facilita el ida y vuelta:
Reflexionar  y  corrernos  de  las  ideas  fijas  y  estereotipadas  de  pensar  a  las  familias también  nos  ayuda  a  pensar  la  relación  entre  familias  y  escuelas  no  como  un  hecho “dado”. Se trata de una relación a construir,  y  aunque  no  queremos  borrar  la  idea  de  que  pueda  haber  tensiones  y/o conflictos,  nos  interesa  remarcar  que,  aún  cuando  los  haya, eso  puede  implicar  un proceso  de aprendizaje “institucional” para la escuela y para las familias,  es decir,  para  los  chicos  y  chicas,  sus  familias  y  para  los  y  las  docentes. 
 Esta relación se construye cotidianamente, en el encuentro real de personas adultas concretas, que tienen roles distintos pero un mismo fin que es socializar,  educar,  acompañar  el  desarrollo  de  niños,  niñas  y  adolescentes,  y  como siempre decimos, garantizar sus derechos.

   

La ESI en los 3 niveles educativos


   La ESI en el Nivel  Inicial:

Podríamos decir que cada niño en su juego,
se comporta como un poeta,
ya que crea un mundo propio,
o mejor dicho,
reordena las cosas de su mundo
 en una forma que le agrada.
                                                                                                                         Sigmund Freud.




El  juego  no  es  solo  una  actividad  del  Jardín.  Se  trata  de  una  oportunidad  de  los/as  docentes  para  conocer  y  comprender  más  acerca  de  los  saberes  que  traen  niñas  y niños,  de  cómo  están  configurando  ese  mundo  que  se  crea  en  el  juego,  y  también cómo promover a partir de él nuevos aprendizajes. La ESI, en esta línea, busca que el juego  sea  un espacio  de  interacción  y  aprendizaje  donde  se  desarrollen  aprendizajes relacionados con: 



                                                                            
El  juego  en  el  Nivel  Inicial,  permite  desarrollar  conocimiento  de  sí  y  del  contexto,  el  aprendizaje  de  pautas  y normas  de  convivencia,  sorprenderse  frente  al  mundo  que  los/as  rodea.  Permite  la apertura y la elaboración del mundo emocional, manifestar y entender  lo que agrada y desagrada,  poner  los  sentimientos  en  acto,  aprender  a  ordenar  el  mundo  de  tal manera que el mundo emocional propio y el del otro sea considerado valioso.
También  se  trata  de  pensar  la  organización  del  espacio  escolar  en  el  Nivel  desde  el  enfoque  de  la  ESI:  el  modo  de  comunicarnos  entre  nosotros/as  adultos/as  y  las/os niñas/os,  el  tipo  de  intervención  que  hacemos  cuando  observamos  situaciones  en  el pasillo  o  en  el  patio,  las  relaciones  entre  niños  y  niñas,  el  espacio  de  libertad,  y  de aprendizaje  del  respeto  al  otro, que  le  brindamos  a  las  chicas  y  chicos  cuando  no responden a la expectativa naturalizada de “ser varón” o de “ser nena”, etc.
A  continuación,  dejamos  disponible  el material  necesario para trabajar  la ESI  en este nivel “ EL CUADERNO DE LA ESI del Nivel Inicial”, donde también  podrán encontrar una multiplicidad de propuestas didácticas y  actividades orientadoras .
Los  contenidos  del cuaderno se  agrupan  en  cuatro  ejes temáticos:
v  Conocimiento y cuidado del cuerpo
v  Desarrollo de competencias y habilidades psicosociales
v  Desarrollo de comportamientos de autoprotección
v  Conocimiento y exploración del contexto.









A continuación les mostramos un vídeo sobre una docente que les enseña ESI a alumnos de nivel inicial:





                   La ESI en la Educación Primaria

La  ESI  en  este  nivel  requiere  ser  incorporada  desde  un  abordaje  transversal  a  las distintas  áreas  curriculares: ciencias  sociales,  formación  ética  y  ciudadana,  ciencias naturales, lengua y literatura, educación física y educación artística.
Se trabajan  temas  como:  el  conocimiento  de  la diversidad entre los seres humanos, en distintos contextos y tiempos, aproximando a los/as alumnos/as a los diversos modos de organizar la vida social, al reconocimiento de los roles y relaciones entre mujeres y varones y las distintas formas de organización familiar;  la  construcción  de  habilidades  para  expresar  la  defensa  de  su  integridad personal; la construcción de la progresiva autonomía y autovaloración respecto de las posibilidades  de  expresar  y  comunicar  mediante  lenguajes  artísticos;  la  reflexión acerca  de  los  modelos  corporales  presentes  en  los  medios  de  comunicación,  en  la publicidad y en el deporte-espectáculo, entre otros.
Todo  ello  teniendo  presente  siempre  la  complejidad  del hecho  educativo:  es  decir,  el proceso  individual  y  grupal  de  aprendizaje  que  con  nuestras  acciones  pedagógicas vamos  provocando  y  acompañando,  los  vínculos  y  relaciones  que  se  generan  entre los/as chicas/os en el aula y fuera de ella. Y, como veíamos, las puertas de entrada: por más que aquí estemos trabajando sobre el desarrollo curricular del Nivel Primario, no olvidemos que los episodios (peleas entre chicos durante un juego, por ejemplo) y la organización de la vida escolar (el uso del patio, como hemos visto, o los roles que les  asignamos  a  niños  y  niñas  en  el  aula –que los chicos muevan los bancos… y las chicas  los  limpien-)  son  momentos  para  trabajar  aspectos  relacionados  con  la convivencia, la cooperación, la prevención del maltrato y la discriminación, etc. 
El material bibliográfico presentado en este nivel, es el  “CUADERNO DE LA ESI  en el Nivel Primario”:
Los  contenidos  del cuaderno  se  agruparán  en  cinco  ejes temáticos: 
Ø  Ejercer nuestros derechos
Ø  Respetar la diversidad
Ø  Reconocer distintos modos de vida
Ø  Cuidar el cuerpo y la salud
Ø  Valorar la afectividad
                                  











                  
                     La ESI en la Educación Secundaria

Con  la  ESI  en  el  Nivel  Secundario  buscamos  aprovechar  la posibilidad  de  superar  nociones  de  sexualidad  vinculadas  a  un  enfoque “ biologicista”  o meramente “preventivo”.
Como vimos, para que la ESI sea integral necesitamos ir más allá de la idea de la “charla del especialista”, que a su vez trataba sólo sobre la prevención de ITS, VIH-sida o cómo evitar embarazos, entre otros temas.
La integralidad quiere decir: considerar a la sexualidad  desde  su  multidimensionalidad:  afectos  y  emociones,  historia  personal  y comunitaria,  cuerpo  vivido  y  cuerpo  biológico,  tabúes  y  regulaciones  sobre  la sexualidad,  las  propias  representaciones  sobre  la  sexualidad,  las  prácticas  que realizamos  y  la  justificación  que  hacemos  de  ella,  las  inequidades  de  género  que influyen en esos modos de pensar y actuar; la convivencia y el respeto hacia otras/os, etc.
En este sentido, en el nivel secundario, la Educación Sexual Integral debe constituir un espacio sistemático (no ocasional, eventual, o sólo cuando queda una “hora libre”) de enseñanza  y  aprendizaje  que  incluya  los  lineamientos curriculares  de  ESI  en  las correspondientes  áreas  curriculares.
  El  abordaje  de  estos  contenidos  se  realizará  de manera  transversal  y  en  espacios  específicos.  Incluye:
*      El  desarrollo  de  saberes  y habilidades  para  el  conocimiento  y  cuidado  del  propio  cuerpo.
*      La  valoración  de  las emociones  y  de  los  sentimientos  en  las  relaciones  interpersonales.

*      El  fomento  de valores y actitudes relacionados con el amor, la solidaridad, el respeto por la vida, la integridad  y  las  diferencias  entre  las  personas;  y  el  ejercicio  de  los  derechos relacionados  con  la  sexualidad.

*      También  promueve  el  trabajo  articulado  con  las familias,  los  centros  de  salud  y  las  organizaciones  sociales.
 La ESI es una tarea pedagógica que debe ser realizada y llevada adelante por docentes. Aquellos otros profesionales o especialistas, “externos” a la escuela, pueden trabajar con ellos, pero no reemplazarlos.
Presentamos a continuación y de igual manera que en los anteriores  niveles, los  cuadernos I  y II   de la ESI para el nivel secundario, donde los contenidos  de los mismos se  abordaran desde las siguientes arreas curriculares:
v  Ciencias Sociales
v  Ciencias Naturales y Educación para la Salud
v  Lengua y Literatura
v  Formación Ética y Ciudadana y Derecho
v  Educación Física
v  Educación Artística
 Les vamos a  presentar  distintas  propuestas  de talleres orientados a abordar temáticas relevantes de la ESI para el nivel secundario:  Estos  talleres  se  centran  en  los  siguientes  temas:  Embarazo  y adolescencia,  Infecciones  de  transmisión  sexual,  VIH/sida,  Violencia  y maltrato, Vulneración de derechos y abuso sexual en la adolescencia; Vínculos violentos en parejas adolescentes; Discriminación y diversidad sexual; Trata de Personas.
Además de las láminas y los cuadernos tienen disponible dos series de videos:
Cortos ESI  del  Canal  Encuentro: Esta  serie de cortos conducidos por  Gastón Pauls  desarrolla temas de ESI adecuados para estudiantes de Educación Secundaria, aunque algunos  de  ellos  también  pueden  ser  utilizados  en  el  segundo  ciclo  de  la  Educación Primaria.
 La duración de cada programa  es óptima para trabajar en las horas de clase, ya que  no duran más de 15 minutos y dan tiempo suficiente para posteriores debates.
Cortos ESI “Queremos Saber”: cortos conducidos por Diego  Golombek,  fue   producido  recientemente  y aborda  temáticas  de  ESI  pertinentes para estudiantes de educación Secundaria, aunque también pueden ser usados en el segundo ciclo de la educación Primaria.
Pueden  encontrar  y  ver  la  serie  de  cortos  completa en:
http://www.encuentro.gob.ar/sitios/encuentro/Programas/detallePrograma?rec_id =117142&capitulo_id=117147

Veamos ahora una propuesta que podrán trabajar con los alumnas/os en el futuro a partir del trabajo con una de las láminas diseñadas para el nivel secundario: “Biografías Individuales”.


 






                                                             



                                                                       





                                            

ESI, Equidad de Género y Diversidad Sexual


Género y diversidad: se trata entonces de cómo enfocamos la cuestión de lo igual y lo distinto en las escuelas.
También se busca:
  •         Comprender y diferenciar conceptos claves en relación al género y la diversidad sexual.
  •           Conocer cómo aborda estos temas los materiales del Programa ESI.
  •         Reconocer la preceptiva de género




El  género era y es, ante todo, un modo de clasificación. Por ejemplo: cuando decimos que tal música es de un género específico, o cuando hablamos de géneros literarios, o que tal película es del género de terror, estamos diciendo que hay un modo de clasificar las cosas, y por lo tanto, si las clasificamos, es porque estamos designando una diferencia.
Género, es entonces, un sistema y un modo de clasificación de las diferencias.

Equidad de género

El concepto de equidad de género es una invitación a mirar nuestras relaciones y acciones, reconociendo que históricamente las mujeres fueron discriminadas y/o no reconocidas en pie de igualdad en relación a los varones, y que nuestras acciones deben apuntar a tratar de disminuir esas inequidades.
Y así es como  se reproducen diversos modelos de ser varón y de ser mujer, que se basan en estereotipos, es decir, en imágenes prefijadas, a veces caricaturizadas, muy simplificadas de lo que debería ser un varón y lo que debería ser una mujer.
 Trabajar por la equidad de género quiere decir hacer que esas ideas, posiciones sociales, roles en la sociedad sean cada vez más igualitarias, sobre todo en las relaciones varón-mujer.
¿Cómo aparece el reconocimiento de género en la ESI y en la propuesta curricular que hacemos en los Cuadernos de ESI?
Respetar la diversidad
 Se trata de una experiencia educativa novedosa, que busca generar un espacio más amigable para personas trans, que posibilite retomar y continuar sus estudios. Recientemente, la revista del Ministerio de la Educación, “El Monitor” publicó una nota que cuenta esta experiencia pedagógico-institucional con mayor detalle.

Es importante distinguir los siguientes conceptos:

¿Qué es la orientación sexual? Se trata de la atracción emocional, sexual y afectiva que sentimos por otras personas. Las personas heterosexuales son aquéllas que se sienten atraídas por personas de sexo diferente al propio. Las personas lesbianas y gays se sienten atraídas por personas de su mismo sexo (se llama lesbianas a las mujeres que se sienten atraídas a otras mujeres y gays a los varones que se sienten atraídos por otros varones), las personas bisexuales sienten atracción por personas de uno u otro sexo.
 ¿Y la identidad de género? la identidad de género tiene que ver con la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento de nacimiento. Se denomina personas trans a quienes tienen una identidad de género que no coincide con el sexo biológico asignado en el nacimiento.

 Es posible considerar a la escuela como una institución social estrechamente involucrada en la producción y reproducción del imaginario social genérico; y a la sexualidad, como el terreno político por excelencia donde se disputan los sentidos en torno a qué un hombre o una mujer sean o deban ser, legitimando unos modos de existencia en detrimento de otros. Nos proponemos aquí reflexionar acerca de la construcción de identidades genéricas, presentando una articulación posible entre las nociones de "sexo" y "género" desde la teoría feminista y señalando alguna inquietud sobre el papel que juega la escuela en la re-creación de estas identidades.

Esto interpela a la escuela en tanto institución productora y reproductora de un discurso  pedagógico que reconoce ciertos "tipos" de sujetos en detrimento de otros. Por ello, la escuela tiene gran importancia en la reproducción del orden existente o en la producción de alternativas posibles en general, y en lo que hace a identidades sexuales en particular. Tanto la educación informal (familia) como la educación formal (escuela) están absolutamente implicadas, sistemáticamente en cada una de sus reiteraciones, en la configuración de aquello que será reconocido como aceptable o inaceptable, "normal" o "patológico". La propuesta de desnaturalizar la identidad sexual, de no tomar como un dato "natural" el dimorfismo sexual, implica la renuncia a la reivindicación de la normalidad (sin el suelo discursivo que la invocación a la naturaleza proporciona, el binomio normal/patológico pierde su fuerza), y el compromiso de "radicalizar" la vida democrática, generando reconocimiento para esas experiencias y malestares que aún no tienen nombre pero que existen y son reales.

Tal vez, flexibilizar los límites, tensar la democracia y ponerla a prueba sean prácticas posibles de generar cuando la escuela se transforma en una comunidad de indagación; es decir, en una práctica social que se autogenera con la participación de todos/as sus miembros, donde los/as participantes examinan sus propias ideas y las ajenas, mediante la escucha y la cooperación.

Que la escuela se convierta en una comunidad de indagación, supone que la escuela es capaz de crear las condiciones de posibilidad para que emerjan y entren en juego las diversas formas de existir, las diversas formas de búsqueda personal y social. Finalmente, se trata de apostar por una comunidad educativa más inclusiva que expulsiva.

                       

La ESI es un Derecho




Se trata de:

  v Comprender de qué hablamos cuando decimos que la ESI es un derecho.
  v  Empezar a conocer la normativa sobre la ESI que está “plasmada” en leyes y documentos

Es fundamental que conozcamos estos logros que son las leyes, los documentos y resoluciones curriculares, porque nos brindan el marco para poder implementar la ESI en la escuela.
Una de las “consecuencias” de la Ley de ESI Nº 26.150, fue, por un lado, la creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Por el otro, se generaron Los Lineamientos Curriculares de la ESI, que fueron aprobados por el Consejo Federal de Educación en 2008 como base y propuesta general para implementar, transversal y específicamente, la ESI en la escuela.
 Los estudiantes de los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD) deben:







Además, el mismo Consejo Federal de Educación, más recientemente ha creado el Programa Nacional de Formación Permanente “Nuestra Escuela” (Resolución 201/13), que plantea el derecho y la obligación docente a la capacitación universal, gratuita y en ejercicio, como espacio colaborativo de definición y posicionamiento institucional.




¿De qué hablamos cuando hablamos de derechos?


Los derechos son:
  v  Un fenómeno histórico: porque la mayoría de las veces son el resultado de reclamos y de la lucha de grupos de personas (llamados colectivos sociales, movimientos, organizaciones, etc.) para ser reconocidos en la sociedad.
  v  Una serie de medidas, declaraciones y acciones que establecen y demarcan ciertos límites al uso arbitrario del poder (como cuando se impedía que voten las mujeres, o cuando se encarcelaba a gays por el solo hecho de reunirse en un lugar determinado, o por ser y reconocerse como homosexuales), y promueven el acceso y cumplimiento a condiciones consideradas dignas y básicas para el conjunto de la población, igualando o reconociendo situaciones de injusticia.



El niño tiene derecho a decir lo que piensa con los medios que prefiera



“Educación sexual integral: sexualidad y derechos”, los niños, niñas y adolescentes, empiezan a reconocer y hablar cada vez más de sus derechos. La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), que entró en vigor en nuestro país en 1990, y la Ley Nacional de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, sancionada en 2005[4], son parte del marco legal fundamental.
No debemos olvidar que el respeto por la diversidad, a su vez, debe ser valorado en el marco de este enfoque de derechos. En este sentido, la escuela debe enseñar que ciertas prácticas, aun aceptadas culturalmente por algún colectivo social o muy arraigadas en el modo de ser de un barrio o una localidad, pero consideradas violatorias de los derechos humanos, no pueden ser aceptadas (tal es el caso del abuso sexual o de otras formas de maltrato y de vulneración de derechos, como el de la situación descripta). Se trata, entonces, de generar mejores condiciones institucionales de enseñanza y convivencia.
La Ley Nacional Nº 26.150 de Educación Sexual Integral (2006)

Expresa acuerdos y consensos que resultaron de diálogos que se establecieron previamente con diversos sectores: expertos, sindicatos, organizaciones de derechos humanos, instituciones y comunidades religiosas, docentes y equipos técnicos de diversas jurisdicciones, entre otros. Luego de todo ese proceso, la ley fue aprobada por el Congreso de la Nación, quedando allí plasmado:

v  1) Que los sujetos de derechos son los niños, niñas y adolescentes: Esto implica considerar a la ESI como un requerimiento, una obligación que como docentes tenemos con todos los chicos y chicas. Además, considerarlos como sujetos de derecho de la ESI, viene asociado al reconocimiento de otros derechos como: recibir información científicamente validada, a vivir sin violencia y sin discriminación de género, por orientación sexual, etc. Son todos los chicos y chicas a las que debemos referirnos para implementar la Educación Sexual Integral en la escuela (“universalidad” le decimos).
     Las familias, como veremos, no son actores secundarios de la ESI, sino interlocutores        genuinos con los cuales también debemos trabajar para una Educación Sexual Integral.       Debemos trabajar con ellas generando consenso, informando, pero sabiendo que ya no       es necesario pedir permiso.

v  2)  Que todas las escuelas, de gestión estatal y privada, deben impartir ESI: si la ESI es un derecho del alumnado que debe hacerse realidad en todas las escuelas, ¿qué pasaría si algunas escuelas implementaran contenidos de ESI y otras no? Lo que sucedería es que el derecho estaría garantizado en algunos casos y en otros se vería vulnerado. La diversidad de creencias y de opiniones, sobre la misma sexualidad no es algo que la ESI descarte.

v  3) Que no se trata de cualquier enfoque: por eso se entiende por educación sexual integral “la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos” (art. 1). Como hemos visto en la clase anterior, estamos hablando aquí de una concepción que no se queda en lo genital. Desde este lugar, además, los y las docentes no estamos tanto para “modelar comportamientos”, sino para brindar un tipo de “formación que busca transmitir herramientas de cuidado” (Faur, 2007: 26), donde el cuerpo, la afectividad, los deseos y temores son fundamentales para que haya una ESI que también hable de felicidad, de plenitud, y no sólo de enfermedades y peligros.

martes, 14 de junio de 2016

Distintas maneras de concebir la Educación en Sexualidad

Según Graciela Morgade (2006), hay distintas maneras de categorizar los enfoques de la educación sexual. Cada enfoque plantea una idea sobre la sexualidad, propone una visión distinta sobre cómo entender el proceso de enseñanza y aprendizaje. Por lo que, veremos cuáles son los enfoques sobre educación sexual que se han hecho presentes en las escuelas (algunos más, otros menos).
Primero encontraremos los enfoques que más se alejan de la propuesta de la ESI, y luego los que tienen más elementos en común. 

Enfoques opuestos al enfoque de la ESI

* El enfoque educativo tradicional-moralista: , supone que la sexualidad se reduce al coito heterosexual; y se centra en “lo que debe ser” y “lo que no debe ser”, “lo que está bien” y “lo que está mal”, de acuerdo con prescripciones morales ya definidas y consideradas universales. Considera que “lo bueno”, “lo que debe ser” se expresaría en un “orden natural” que es pensado como algo opuesto y/o superior a la vida social, y por eso se termina hablando de “anormales” o “no natural”, conceptos que se aplican desde este enfoque a algunas personas y a algunas prácticas sociales. Y lo que definimos como natural o normal, no es más que nuestra visión de lo social. Antes, por ejemplo, se pensaba que no era natural que una mujer sea médica, o que fuera boxeadora profesional, lo mismo con la idea de que la homosexualidad fuera una enfermedad, algo antinatural.

Si pensamos la vida cotidiana de la escuela desde esta perspectiva, veremos que no contempla espacios para escuchar realidades diversas, para abrir el diálogo genuino y para promover la diferencia y la igualdad de oportunidades para todos y todas. Pensemos cómo se siente un niño, niña o adolescente cuando se le dice que lo que siente, experimenta es antinatural, es anormal. Es un modelo en el cual la palabra del adulto y la norma ocupan el lugar más importante, buscando controlar y “normalizar” la sexualidad de niños, niñas y jóvenes, cuya palabra y experiencia no es tenida en cuenta.

* Otro enfoque, que ha estado o está presente en nuestro sistema educativo, es el médico-biologicista: su principal preocupación pasa por atender los “efectos negativos de la sexualidad” expresados básicamente en las enfermedades. En esta visión se privilegian las descripciones anatomofisiológicas, la información acerca de patologías y la descripción de los riesgos de enfermar por un mal ejercicio de la sexualidad.

Por ejemplo: como cuando los/as docentes, o el médico que venía a la escuela, mostraban a los/as adolescentes fotos de pacientes con una sífilis avanzada y sin tratar, causando impresión, un poco de pánico también, o risas, que no eran abordadas tampoco como reacción a esa información, puesto que lo que había que hacer es mostrar el peligro para que los/as adolescentes “reaccionaran” y “no cayeran en eso”.

El estudio de la anatomía y fisiología aparece separado de las emociones y el rol del médico aparece como la única palabra autorizada para hablar de los temas vinculados con la sexualidad.
Los alumnos y las alumnas aparecen como la “población cautiva” a la que se le indican y ordenan medidas sobre cómo evitar enfermarse, sobrevalorando el saber médico sobre otras dimensiones sociales, afectivas, culturales y éticas. Claramente se opone a la concepción de que los/as niños/as y adolescentes son ciudadanos en la escuela, habilitados a interpelar, a preguntar, a disentir y a acordar, a construir conocimiento, siendo mucho más que un grupo al que se le “enseña” lo que hay que hacer para cuidarse. Este enfoque tan común en las escuelas es poco adecuado porque entre otras cosas, el saber de los/las docentes se ve desvalorizado (“el que sabe de enfermedades y cómo prevenirlas es el/la médico/a”), y prioriza las disertaciones de profesionales de la salud, antes que el trabajo pedagógico cercano y continuado de los/as docentes. Los/as docentes saben y además construyen saber pedagógico, acompañados de dispositivos de capacitación docente. Así como en el primer enfoque la sexualidad aparece fuertemente regulada a partir de principios tales como “bueno o malo”, “normal o anormal”, en este enfoque la sexualidad queda ligada a las posibles enfermedades y los embarazos no planificados por lo tanto, al campo casi exclusivo de la medicina.
Si la sexualidad sólo tiene que ver con los riesgos, no hay lugar –desde este enfoque- para vincular la educación y la sexualidad con las emociones, el disfrute, la experiencia corporal más allá de la enfermedad.
Los dos modelos anteriores son fuertemente preventivos.

2. Enfoques que se aproximan a la propuesta de la ESI

El modelo de la sexología, que enfatiza la necesidad de promover la enseñanza de “buenas prácticas” sexuales, prevenir disfunciones, problematizar creencias y propiciar la exploración de modos personales o compartidos de conocer y disfrutar de la sexualidad. Concibe a la sexualidad como una construcción que está presente durante toda la vida y tiene que ver con cómo percibimos nuestro cuerpo sexuado, qué nos sucede en las relaciones sexuales, etc.
Este enfoque se acerca al enfoque de la ESI cuando le da importancia a la subjetividad, al disfrute, pero se aleja de la ESI porque su modo de ver la sexualidad es más bien individual, no tanto lo que sucede e nivel colectivo: qué lugar ocupamos en la sociedad, cómo fueron construidos socialmente los sentimientos y las imágenes sobre masculinidad y feminidad, qué procesos de demanda de derechos eso genera, etc. Se acerca a la ESI porque valora la experiencia subjetiva, pero se aleja porque su abordaje no es colectivo.
Por otro lado, los enfoques que Morgade denomina normativos o judiciales enfatizan las situaciones de vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes que van desde el abuso hasta la violación. Es por eso, que es importante la inclusión de una sólida formación en derechos humanos y en habilidades relacionadas con el autocuidado y con la posibilidad de identificar acciones abusivas por parte de los/as adultos/as en el ámbito familiar e institucional. Este enfoque regula la sexualidad, no desde el punto de vista moral, sino desde el derecho, para garantizar el respeto a lo más íntimo y personal de los niños, niñas y adolescentes, generando mecanismos para protegerlos/as y al mismo tiempo, valorarlos como sujetos.
Por último, el denominado enfoque de género es sin duda uno de los que más aportes han brindado a la construcción de un abordaje integral de la educación sexual (ESI). Para este modelo, el cuerpo humano se encuentra inscripto en una red de relaciones sociales que le dan sentido a partir de la diferencia dada, histórica y culturalmente, a “lo masculino” y a “lo femenino”, que no son modos “naturales”, sino formas de pensar y de actuar diferentes, construidos en cada cultura. Este enfoque le presta especial atención al trabajo que podemos realizar en la escuela para desnaturalizar lo que hacemos cotidianamente, particularmente aquellas acciones que promueven las inequidades y la vulneración de derechos (a veces priorizamos a los niños en lugar de las niñas, y no nos damos cuenta de eso). Reconocer las diferencias es el paso necesario para darnos cuenta de si esas diferencias (de género) no terminan promoviendo relaciones desiguales entre varones y mujeres. El enfoque de género considera que las relaciones entre varones y mujeres (y entre varones, por un lado, y entre mujeres, por el otro) son relaciones de poder. Por ejemplo, cuando decimos que las niñas deben realizar juegos “suaves”, con poco contacto físico, porque son “delicadas”, mientras los varones no deberían participar de ellos, porque son más bien brutos y que eso es “natural”, estamos reproduciendo un orden de género injusto y desigual. El enfoque de género nos permite ver esa palabra como un indicador de una situación de discriminación, porque las chicas que juegan a “juegos de varones” (naturalizando que existen juegos diferentes para cada género) tienen el derecho de jugar, de compartir y divertirse, al igual que los varones. El enfoque de género es como un anteojo que nos ponemos para ver nuestras relaciones sociales, para analizar y criticar prejuicios y estereotipos en relación a lo considerado exclusivamente masculino o exclusivamente femenino. Por eso se acerca a la ESI, porque considera la experiencia de cada uno y cada una, y pone en relación esa experiencia particular con la sociedad.

El enfoque de la educación sexual integral según la Ley Nacional Nº 26.150

Los enfoques que hemos visto hasta ahora, nos muestran cómo ha sido concebida la educación sexual desde distintos puntos de vista. Los enfoques tradicional-moralista y médico-biologicista son los más alejados de la concepción integral de la sexualidad, los enfoques sexológico, jurídico-normativo, y sobre todo el de género, son los que más se acercan a la concepción integral, que considera fundamental la experiencia, el respeto y los derechos de las personas.
El enfoque integral de la ESI se basa en 4 FUNDAMENTOS, cada uno de ellos aporta a la concepción integral de la educación sexual. Los cuales son:

a. La Promoción de la salud:

Nos preguntamos:
·         1-¿La salud es un estado de perfecto equilibrio? 2-¿La salud es ausencia de enfermedad? 3-¿La salud es una situación individual y personal de cada uno/a?
Las tres preguntas, para nosotros/as, se responden negativamente. La salud es más que eso. Desde la perspectiva de la Promoción, la salud es un proceso que se desarrolla durante toda la vida de las personas y las comunidades. Promover salud es movilizar los recursos individuales y comunitarios para mejorar las condiciones materiales, institucionales, de acceso a la educación y la cultura, que permitan que las personas se desarrollen integralmente, en ambientes sanos y que contribuyan a la autoestima y la autodeterminación de individuos y grupos. Hace a la construcción de una ciudadanía activa, porque la salud es un asunto colectivo y un derecho social.
La ESI se fundamenta en la promoción de la salud porque nos permite pensar a la sexualidad como algo inherente al ser humano, que va más allá de la enfermedad o la patología, que tiene que ver con cómo generamos mejores condiciones de vida, ambientes y entornos protectores donde todos y todas nos sintamos valorados y reconocidos por los/as otros/as, contemos con personas y redes sociales a las cuales recurrir y de las que nos sintamos parte, y, sobre todo, podamos disponer y contar con relaciones respetuosas, no violentas ni coercitivas, que nos hagan crecer como personas y como comunidad. La sexualidad, como la salud, no es algo que “se padece”, es algo que se disfruta, se protege, y se cuida entre todos y todas. Trabajar para que todas las escuelas incorporen la ESI es un modo de promover la salud. Trabajar para que todos/as los/as chicos/as sean valorados, respetados y acompañados en su trayectoria social, también es promover la salud de la comunidad.

b. Las personas involucradas consideradas como sujetos de derecho:

Aquí queremos señalar lo siguiente:
1. Que este planteo implica que los/as chicos y chicas no son un objeto, una cosa, o una persona considerada “menos que otros”, que no puede opinar o participar con su visión sobre aspectos que tienen que ver con su vida. Es decir, se los/as considera como sujetos en pie de igualdad, y que debemos generar estrategias para proteger sus derechos y promoverlos.
2. Que los niños, niñas y adolescentes gozan de derechos y que desde la ESI se ponen en juego:
  ü  El derecho a la vida y a la salud.
  ü  El derecho a la integridad física, psíquica y moral de niñas, niños y adolescentes.  
  ü  El derecho a la igualdad ante la ley y a la no discriminación.
  ü  El derecho a la libertad de elección. 
  ü  El derecho a la información, a la opinión y a la participación de todos los integrantes de la   comunidad educativa.
  ü  El derecho a una educación de calidad.
  ü  El derecho a la identidad y a la dignidad.
  ü  El respeto a los preceptos morales y culturales que los padres y madres desean inculcar a   sus hijos/as, en tanto estos no violen los derechos y la dignidad de niños y jóvenes.
  ü  El derecho a vivir según las propias convicciones morales.
El enfoque de derechos, y la construcción de ciudadanía se debe trabajar tanto en los contenidos que enseñamos (conocer los derechos, los modos de prevención de las infecciones de transmisión sexual, etc.) como en lo metodológico, esto es, el modo en que favorecemos la participación entre chicos, chicas y familias, en un clima de diálogo permanente que garantice la búsqueda de consenso y el respeto por las creencias, sin esquivar el abordaje de las tensiones que puedan presentarse.

c. La especial atención a la complejidad del hecho educativo:

El vínculo docente-alumno/a es singular y a la vez plural, porque hablamos aquí de numerosas subjetividades que se encuentran, se desencuentran, se enganchan, se quieren, se distancian. Y es complejo, puesto que existen múltiples factores que intervienen en su construcción. Somos muchos y muchas los que intervenimos en ese proceso educativo, desde los/as docentes, los niños/as, sus familias, el diario que las familias leen, el sindicato que reúne a los/as docentes, los libros que están disponibles, los recursos tecnológicos a los que acceden los/las chicos/as, etc.
Atender a lo complejo del hecho educativo en relación a la ESI implica reconocer la particularidad de la escuela. No se trata de una acción que realiza la Salita, el Centro de Salud, el Hospital, o una Organización de la Sociedad Civil. Se trata de una política educativa específica y obligatoria para la escuela, que deben realizar los profesionales de la educación, preparados para la tarea pedagógica.
Y se trata de entender que en esa complejidad debemos trabajar todo el tiempo reconociendo las diferencias (de etnia, clase social, ámbito rural o urbano, creencias particulares, etc.) que hacen que cada grupo de niños, niñas o jóvenes transite su crecimiento y constituya su experiencia de maneras muy diferentes.
Para ello consideramos elementos tales como la gradualidad, que respeta los tiempos y las etapas de los chicos y chicas, así como la progresión de un proceso de enseñanza y aprendizaje; ello se vincula con todo lo que tiene que ver con la programación de la enseñanza (cómo seleccionamos y vinculamos contenidos a trabajar en cada momento, las prescripciones curriculares establecidas y los lineamientos generales que orientan y modelan nuestra práctica; etc.), siempre atenta a la diversidad (cultural, sexual, étnica, etc.) presente en todo grupo social, que debe ser retomada como contexto y contenido en la enseñanza, con la particularidad de las historias y trayectorias de cada uno/a de nuestros/as alumnos/as.
Para aceptar esta pluralidad y pensar estrategias teniendo en cuenta la diversidad, cada institución educativa deberá realizar las contextualizaciones necesarias. Eso quiere decir rediseñar, preguntar y crear intervenciones adecuadas a esos grupos, niños/as y comunidades, para que sus docentes puedan ser interpelados/as por la experiencia, las necesidades y las posibilidades de cada chico/a en la escuela (los/as que ya están y los que queremos que estén y aprendan en ella!).

d. El enfoque integral de la educación sexual:

La definición de integralidad ¿Qué quiere decir? Que cuando hablamos de sexualidad nos referimos a: la identidad, la diversidad, la dignidad e inviolabilidad de los seres humanos; las emociones y sentimientos presentes en los modos de vivir, cuidar, disfrutar, vincularse con uno mismo y con el otro y respetar el propio cuerpo y el cuerpo de otras personas a lo largo de toda la vida; el conocimiento y la percepción que tenemos sobre nuestro cuerpo y el valor socialmente asignado a él; la capacidad que desarrollamos de decir que sí y que no frente a determinadas situaciones (nuestra autonomía…), los modos en que construimos con otros/as las relaciones afectivas, etc. Todo ello hace una sexualidad integral.

¿Cómo promovemos este enfoque integral de la sexualidad? ¿Cómo enfocamos nuestro trabajo pedagógico a partir de él? Teniendo en cuenta aprendizajes que tomen como eje:
lo que pensamos…
Debemos dar información científicamente validada de acuerdo a las etapas evolutivas de los chicos y chicas. Pero también debemos dar lugar para trabajar sobre lo que pensamos, los prejuicios y las creencias que justifican actos de discriminación, así como la percepción y el valor que le damos a los derechos y obligaciones. En relación a nuestro rol docente no debemos perder de vista que debemos diferenciar aquello que pienso, creo, opino, de aquello que debo enseñar según la ley y los lineamientos curriculares establecidos. Tenemos una responsabilidad ética y política que nos ubica en un lugar profesional, pero debemos ir más allá de nuestra propia experiencia o historia personal, siendo parte de una política educativa que considera la diversidad y la inclusión como ejes claves y a nosotros/as, docentes, como actores centrales de ese proceso.
lo que sentimos…
La escuela también contribuye a fortalecer las capacidades emocionales de los chicos y chicas, dando herramientas para que cada uno y cada una pueda identificar y decir lo que le sucede y lo que siente, creando ámbitos donde se respeten esos sentimientos y esa expresión, y favoreciendo la expresión no violenta ni discriminatoria de los sentimientos y las emociones (a esto nos referíamos cuando analizábamos los otros enfoques sobre educación sexual, viendo si valoraban o no la experiencia de cada persona). Por eso es útil trabajar con cada grupo de alumnos/as sobre valores como la empatía, la solidaridad, el respeto y la expresión de los sentimientos.
lo que hacemos…
Aprendizajes referidos a un “saber hacer”: saber decir que “no” frente a situaciones que nos hacen sentir avasallados o expuestos; incorporar estrategias de cuidado personal y colectivo de la salud, y ya no sólo la identificación y expresión de los sentimientos, sino también al manejo del mundo emocional propio. Es importante generar espacios para que los chicos y chicas compartan emociones y sus sentimientos, en espacios que les brinden confianza, contención y respeto a su experiencia y visión, y que esos espacios sirvan para que los y las niños/as y jóvenes construyan también relaciones y vínculos más igualitarios.